Ganamos.

lunes, 20 de febrero de 2017

Aquel día que nos reunimos por primera vez nadie tenía ni la menor idea de lo que podíamos lograr. Hoy celebramos, celebramos que ganamos.

La política es compleja pero interesante. Siempre tuve ganas de participar en algún partido político pero aquí en mi país hay tanta corrupción que hace tiempo dejé esas ganas a un lado. Cuando comencé la universidad el centro de estudiantes enseguida captó mi atención pero enseguida me desencantó. No me sentí identificada con los "representantes estudiantiles", eran muy diferentes a lo que yo pensaba, así que me alejé.

Cuando me invitaron a la reunión ni siquiera estaba segura de cuando serían las elecciones. Y después de discutir varios puntos, terminé siendo parte de una plancha. Me tocó trabajar con gente que no conocía y fue genial, descubrí que no era la única que soñaba con tener una mejor escuela, una mejor Universidad.

En dos semanas logramos conformar un equipo para realizar una campaña de cuatro dias que fue intervenida por la triste perdida de un compañero. A pesar de todo, lo que hicimos lo hicimos con corazón y con puras buenas vibras.

El día de las elecciones es uno de esos días que nunca voy a olvidar. Mucha tensión y nervios. La gente fumaba si parar, habían rumores por aquí y rumores por allá. Mi corazón sabía lo que pasaría pero yo prefería esperar. Después de una larga espera, ver a nuestros testigos bajar tomados de la mano era la señal. GANAMOS.

Definitivamente ganamos, ganamos mucho más que el centro de estudiantes, ganamos mucho más que un cuartico lleno de guías y microondas, ganamos un equipo, unos amigos, una familia, un sueño.

Ahora solo queda trabajar.

Vamos con todo.

Deseos.

sábado, 4 de febrero de 2017

Que lo sueños más profundos de nuestro ser, broten de nuestro corazón, invadan nuestra mente y se conviertan en el motor  de nuestro cuerpo, para hacerlos realidad.
Que los miedos más aterradores de nuestra mente se conviertan en nada, que nos regalen la libertad que necesita nuestra alma para volar.
Que el amor que sentimos dentro muy dentro, hasta en nuestros huesos, crezca tanto que inunde todo lo que somos hasta que terminemos siendo amor.
Que nuestras palabras dejen de estar escondidas y puedan ver la luz del sol, lo brillante de otras estrellas, el color del mar y la arena.
Que la felicidad llegue a nuestra vida y aleje a los fantasmas del pasado, que nos transforme de tal forma que nunca podamos regresar a lo que fuimos, que seamos siempre luz. 

Cosas inesperadas - La Universidad.

jueves, 2 de febrero de 2017

Aunque todas las semanas a veces parecen iguales hay una que son muy especiales, esta es una de esas. Creo que todo empezó con un abrazo, el pasillo se convirtió en el lugar perfecto para el reencuentro con mis amigas, unas risas por aquí, unas risas por allá y ese abrazo que no podía faltar; ya que no nos vemos tanto como antes cuando compartimos un momento siempre se vuelve especial.
Había tensión en el lugar, creo que las paredes, el jardín, lo más profundo de mi escuela ya presentía que algo pasaba, yo inocente seguía riendo con mis amigas. Y de la nada me invitan a una reunión, me dan poca información pero suficiente como para motivarme a ir y es que yo no puedo decir que no a los espacios que prometen discusión y cambio, así que voy.
Las diferencias, si sabemos trabajarlas, nos unen. Encontrarme con personas que aprecio, con buenos compañeros y con desconocidos que tienen inquietudes parecidas a las mías fue hermoso. Y es que cuando tienes una idea y piensas que estás loco y te encuentras con gente que piensa en la misma dirección es genial, quizá sigues sintiéndote como un loco, pero al menos no estás solo.
Los espacios hay que aprovecharlos y disfrutarlos, un sentimiento de satisfacción me invadió, una semillita de esperanza nació en mi, escuchar al otro, intentar comprender, valorar sus ideas, que te escuchen, que te tomen en cuenta... el salón estaba desbordado de buenas vibras. Aun no estoy muy segura de a donde vamos pero de que vamos... ¡vamos!

¡Feliz vida!

¿Qué hay detrás de nuestros nombres?

viernes, 27 de enero de 2017

Ayer tuve una clase de esas que parecen simples pero en las que dices: definitivamente esto es lo quiero hacer en la vida. Me gustó tanto que me dio miedo, la responsabilidad que puedo llegar a tener en mis manos es bastante, así que necesito seguir preparándome. 
El profesor dijo algo que me hizo reflexionar, dijo algo más menos así:
"Cuando nos presentamos y decimos nuestro nombre, detrás de eso hay muchas cosas más"
Dijo otras palabras mucho más interesantes pero como no las recuerdo exactamente prefiero comentar solo mi reflexión, ya que si intento parafrasear puedo terminar mezclando sus palabras con mi análisis personal y se perdería la esencia.


¿Qué hay detrás de nuestro nombre? Y ¿Qué significa eso para nosotros?

Yo me llamo Virginia, mis padres me pusieron ese nombre porque era el segundo nombre de mi mamá, pero a ella nunca le gustó ese nombre, ella me decía que no sabía por qué, que quizás era porque se lo había puesto su abuela (por una madrina de ella que se llamaba así) y ellas no tuvieron una buena relación. Mi mamá me ha contado las situaciones que vivió con su abuela, las cosas que le hizo, podría comentar alguna pero el post sería eterno, lo que si les digo es que no era nada bonito, no era la típica abuela cariñosa y amorosa, para nada.

Lo que me parece realmente curioso es el hecho de que mi madre, sintiendo poco afecto por su abuela, decidió poner el nombre que ella le colocó y que nunca le gustó a su primera hija.

Puede llegar a ser complicado, porque yo creo que si no me gusta un nombre, por la razón que sea, no se lo podría a mis hij@s. Yo le pregunté a mi mamá sobre esto y ella dice que no sabe por qué, yo creo que si lo sabe pero tiene que trabajarlo. Esto me hizo pensar en el hecho de que cuando me preguntan mi nombre y respondo: Virginia, no es eso y ya. Es Virginia, el nombre que a mi mamá nunca le gustó probablemente porque su abuela se lo colocó y ella la maltrato durante su infancia. Sin contar la historia que hay detrás de mí segundo nombre y mis apellidos.

¿Saben ustedes que hay detrás de sus nombres?

Saludos.

¿Para quién escribo? - La Universidad.

jueves, 26 de enero de 2017

Yo definitivamente soy una caso, dije que este año si iba a aprovechar este espacio al máximo y nada... empecé en la Universidad otra vez.
Es sorprendente como desde la primera semana empezamos con todo, me encantó. Debo admitir que estuve demasiado ansiosa antes de empezar las clases porque no conocía a ningún profesor y las materias eran diferentes a lo que estaba acostumbrada, la Universidad haciéndome salir de mi zona de seguridad como siempre, también me encantó, gracias.
En estas pocas, aunque intensas, semanas he desarrollado un amor-odio hacia las materias: amo todos los temas que he visto pero odio no poder dormir lo que me gustaría. Por más que me organizo a veces los días no me rinden. Tengo la esperanza de agarrar bien el ritmo y que no me afecte tanto.

Yo estaba pensando en dejar de hacer los posts sobre la Universidad porque en cierta forma, las historias locas que comparto, no son de mucha importancia para mis amigos de blogger, quizá porque al estar en diferentes ciudades, países y continentes no pueden comprender completamente el medio en el que me desenvuelvo, porque estamos en contextos diferentes, en fin, el punto es que esta situación me generó una pregunta: ¿para quien escribo?

Cuando empecé el blog, por allá por el 2013, yo me sentía abrumada, triste y con mucha rabia por ciertas cosas que estaban pasando, sentía la necesidad de buscar un lugar para desahogarme porque sentía que la gente no me entendía, creían que estaba exagerando y bueno... no recuerdo como terminé aquí. Cuando empecé a escribir quería hacerlo para que alguien me entendiera, para sacarme la espinita y aguantar mi dolor sin que nadie intentara decirme que "todo iba a estar mejor" porque yo sabía que no sería así, no es así. Entonces empecé a escribir para mí, no le dije a nadie que tenía este espacio, era algo de mí para mí.

No tenía ni idea de que todo esto existía. Me encantó el hecho de que la gente compartiera sus experiencias, las lecturas que hacían, sus estilos, su forma de ser, un pedacito de ellos. Entonces yo también empecé a compartir otras cosas y terminé escribiendo, de cierta forma, para ustedes.
Hace unos días leí una de las primeras entradas que hice sobre la Universidad y me reí mucho, recordé y pude revivir muchas cosas bonitas, también me di cuenta que he cambiado mucho estos años, aunque hay unas bases en mi que parecen estar intactas, fue un encuentro con mi yo de hace unos años y fue genial. 

Así que decidí seguir haciendo las entradas sobre la Universidad porque aunque agradezco profundamente a todos los que se toman el tiempo de leer la locuras que escribo y dejan un lindo comentario, aunque suene un poco egoísta, también me gusta escribir para mí, para hacerme reflexionar, para hacerme recordar las pequeñas cosas que me han hecho feliz y sobre todo para encontrarme conmigo misma.

PD: he estado publicando desde el teléfono pero cuando pueda sentarme en la computadora visitaré sus blogs, los tengo un poco abandonados. Feliz vida.

En otro mundo: la niñita y el pensamiento.

lunes, 9 de enero de 2017

Después de un largo día lleno de preguntas sin respuesta, de muchas ideas y de cosas inconclusas, por fin había llegado la noche, el pensamiento estaba listo para descansar cuando de la nada escuchó una pequeña voz chillona, era la niñita. El pensamiento  se sorprendió, se suponía que ella debería estar dormida, la niñita empezó a llamarlo sin parar y a este no le quedó más opción que atenderla.
Ella estaba inquieta, le hacia muchas preguntas y él siempre le decía que le respondería lo que ella quería en otro momento. Intentó dormirle pero nada funcionó y dejó de intentarlo cuando ella le recordó cuantas veces él la había fastidiado con muchas ideas recurrentes y con cosas que la asustaban. Entonces el pensamiento se resignó y se dedicó a escucharla.
Aunque casi siempre es el pensamiento quien fastidia el sueño de la niñita, hay días que ella también quiere ser escuchada.

El peor año.

sábado, 7 de enero de 2017

No me gusta hablar mucho del pasado pero ¿cómo no hablar del 2016? Pasaron como mil cosas, la mayoría difíciles, tuve que pensar y re-pensar todo: mi vida, mis metas, amigos y  familia. A pesar de todo no soy capaz de decir que 2016 ha sido el peor año, seria una grosería de mi parte omitir los buenos momentos, las risas con mi amigos, los días con mi familia, las tardes y noches de series o películas, las locuras y aprendizajes en la universidad, los viajes, los momentos en la playa y en la montaña y esos momentos que no puedo recordar ahora pero que me hicieron sentir feliz. Entonces 2016 no fue tan malo si lo veo desde este otro punto. Creo que 2017 será muy bueno, ¡veremos que trae! 

Días y lugares equivocados.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Cada vez que puedo voy al teatro, me gusta tanto como ir al cine. Hace unos días me regalaron unas entradas para un acto de unos seminaristas y yo encantada. Las personas que nos invitaron dijeron que era el miércoles, aunque se notaban un poco dudosos, así que esperé pacientemente a que llegara el día. Mi hermana invitó a sus amigas para que nos acompañarán y así pasar un rato distinto.
El miércoles llegó y cómo no estaba segura de la hora del acto busqué las entradas para revisar, era a las 3pm que iba a comenzar todo, así que nos arreglamos temprano y mi papá nos llevó al teatro. Cuando llegamos al lugar me extrañó no ver a ningún conocido, cuando entramos vi a un montón de niñitas vestidas y maquilladas para bailar, pensé que serían parte del acto. Caminé por el lugar y nada que encontraba a alguien conocido. Pensé que quizá había visto mal la hora así que saqué las entradas para revisarlas otra vez.
Hora: 3 p.m.

Función: jueves
¿Cómo no vi ese detalle?

Ese día no era la función. Nos reímos por un rato. La gente nos veía de forma extraña, como si supieran que estábamos en el lugar correcto pero el día equivocado. Son cosas que pasan. 
Dato curioso: mientras esperábamos que mi papá fuera por nosotras escuchamos a una señora gritar: me pica una nalga co#$! Todavía me pregunto cómo hice para no explotar de la risa en ese momento.


Este incidente me recordó aquella vez que mi mamá, mi hermana y yo terminamos en un matrimonio por equivocación. La hija de una amiga de mi mamá cumplía quince años y nos invitaron. La "pachanga" sería en el club Italo pero por alguna razón mi mamá y yo pensamos que era en el club árabe, el día de la fiesta cuando llegamos al club supe que algo andaba mal porque la decoración era demasiado elegante y todo era blanco. Cuando vimos a la novia confirmamos que estábamos en la fiesta equivocada. Fuimos al carro y mientras reíamos buscamos la tarjeta de invitación y vimos que era en el otro club, así que nos fuimos de ahí.
Dato curioso: en el matrimonio la gente ni se dio cuenta de nosotras, nos veían y sonreían como si nada. Y los quince años estuvieron geniales.


Lección del día: revisar la fecha, lugar y hora de fiestas, reuniones y cualquier compromiso jajajajaja.

Cartas para Cucho II.

viernes, 16 de diciembre de 2016


Sé que ya lo sabes pero te lo diré: te extraño.
¿Cómo no hacerlo?
Siempre estas presente en mi vida pero durante este mes te recuerdo casi todo los días. Tú si que tenias espíritu navideño, creo necesito un poco de eso. Entre tanto caos me hace falta escuchar tu voz, escucharte cantando "Burrito Sabanero". Tengo mala memoria pero te recuerdo perfectamente meciéndome en tus piernas mientras cantabas esa canción. 

Cada vez que veo el arbolito pienso en ti, definitivamente se siente tu ausencia en la mesa, en la casa, en mi vida. No me acostumbro. Creo que nunca me podré comprar un vestido tan bonito como los que me comprabas tú. Si que tenías buen gusto. 

Tengo mil personas con quien hablar pero ninguna eres tú, quizá por eso hablo tanto, cuento mis historias esperando una respuesta o un comentario pero ninguno es suficiente porque no me los haces tú. Y las personas me cuentan historias muy buenas pero no son asombrosas para mi porque no me las cuentas tú. Y no hay persona que pueda ocupar tu lugar porque no hay otra persona como tú.

Buenas amigas.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Había una vez un tierra fértil, dónde el viento, siempre de travieso, arrojó dos semillas. Semillas que traía desde lejos y aunque eran muy distintas echaron sus raíces una al lado de la otra sin ningún problema. El tiempo fue transcurriendo y dos plantas crecieron, el día menos pensado, dejaron ver sus hermosas flores: una Margarita y un Girasol. 
Después de tanto tiempo juntas y de vivir tantas cosas, el Girasol se dio cuenta que tenía que separarse un poco de su buena amiga, necesitaba algo, necesitaba buscar la luz del sol, así que tuvo que tomar otra dirección, sin su querida Margarita.

Margarita acepto la decisión de su amiga, entendió que tenía que buscar lo que realmente la hacia feliz, aunque esto las distanciara un poco, al final, siempre estarían en la misma tierra, bajo el mismo cielo. Estas amigas emprendieron sus caminos e intentaron mantener su amistad pero el tiempo pasó y el viento cambió las cosas, después de unir a estas hermosas flores, las marcó tanto que estás ya no se podían reconocer. 

El Girasol desde lejos vio como el viento despojaba a la Margarita de sus valores, de algunos de sus principios, de sus buenas costumbres, de sus mejores pétalos, pero no hizo nada... ¿qué podía hacer? Ella también estaba cambiando y no podía obstaculizar la libertad de la Margarita para elegir como vivir, como pensar y como actuar. El viento también intentó cambiar al Girasol pero esta se mantuvo fuerte para no perder su esencia, tener sus metas claras la ayudó.

Ahora el Girasol extraña a su buena amiga y no la encuentra. Sólo consigue a una Margarita que al parecer no le importa nada, que evade sus responsabilidades, que ya no tiene las mismas ganas de crecer que antes, objetivos diferentes y vicios.El Girasol mira a una Margarita a su lado, mira a una flor nueva, encuentra muchas cosas que no había visto antes. Y aunque el viento no le arrancó tantos pétalos, ella igual perdió algo valioso... perdió a su buena amiga.
 
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